¿Qué es violencia obstétrica y por qué afecta tanto a mujeres embarazadas?

Dar a luz a un ser humano debería ser sinónimo de felicidad y no de dolor o rechazo.

La Violencia Obstétrica es un concepto que muchas mujeres no conocen, pero que seguramente al leer o escuchar, si son mamás lo han vivido. Es un tema recurrente que sucede en las salas de parto o cuando una mujer va finalizando sus semanas de gestación que debería ser conocida por todas.

Por: Lizeth Neira @lizzneira

Aunque no existe una definición específica de la violencia obstétrica, esta violencia se relacionan a actos como: comentarios humillantes, desatención y abandonos, oposición al ingreso de un acompañante, tactos invasivos e innecesarios, controles rápidos y sin información exacta, violación a la privacidad, cortes quirúrgicos no consultados y, por supuesto, partos inducidos y cesáreas innecesarias todas estas realizadas por parte del personal médico.

Ser víctima de maltrato antes, durante y después del parto NO es normal. Normalizar prácticas y malas actitudes del personal médico que atenta contra la salud física, psicológica y emocional de las mujeres está mal y muchas lo viven y ni siquiera lo saben. 

Y no son prácticas normales porque los médicos no deciden sobre el cuerpo de las mujeres, porque las cesáreas, las episiotomías ( incisión o corte que se realiza en el perineo con el fin de facilitar el nacimiento del bebé) no se realizan porque la mujer está en peligro sino porque le conviene al personal médico, porque se lucran de estos procedimientos y porque afecta negativamente a calidad de vida de las mujeres.  

El negocio de las cesáreas en Colombia: una epidemia que no cesa 

Es indignante saber que Colombia ocupa el cuarto lugar en realizar cesáreas con un promedio de 52%, según un estudio publicado en la Revista Lancet. En América Latina están los cinco países con más altos índices de cesáreas a nivel mundial. República Dominicana (58%), Brasil (56%), Venezuela (54%), Colombia y Chile (48%) son los países en los que más mujeres son víctimas de la violencia obstétrica.

Es decir, en el país más de la mitad de los nacimientos no son de origen natural sino quirúrgico. ¿La razón? Es triste decirlo, pero tiene que ver con el dinero y la corrupción que se maneja en el sistema de salud del país.

En Colombia, el costo de un parto natural está en un promedio de $1’200.000, pero por cesárea vale -alrededor- de $2’300.000. Y es que es mucho más rentable las cesáreas tanto para la clínica como para los médicos, razones de “peso” para inventar cualquier excusa y hacerle cesárea a una mujer. 

Lo más decepcionante es que el Estado no hace nada por ponerle punto final a esta situación que cada día acrecienta un negocio que pasa por encima de las mujeres. La Organización Mundial de la Salud (OMS) de Naciones Unidas expuso tres recomendaciones puntuales para una experiencia de parto positiva: una atención respetuosa, una comunicación efectiva y un acompañamiento durante el parto. Aspectos que aplica para todos los países. 

 En Colombia el término Violencia Obstétrica estuvo por primera vez en los tribunales y debate público en el 2017, con la propuesta de Ley 147 impulsada por la senadora conservadora Nadia Blel Scaff quién reconoce esta violencia como una “modalidad de violencia de género”. 

Propuesta que causó polémica durante ese año y aún no existe una Ley que castigue este tipo de violencia. Sin embargo, eso no significa que una mujer que fue víctima de un mal trato pueda denunciar y se haga justicia. La penalización puede incluir la suspensión del ejercicio de medicina hasta por cinco años y multas a las instituciones de salud. 

Hablar de la Violencia Obstétrica nos permite a todas -así no quieras ser mamá- tener el conocimiento previo que evitaría que una hermana, una amiga, una prima o cualquier mujer de tu círculo social padezca un parto deshumanizado y doloroso.

¿Qué hacer para que no haya violencia obstétrica?

Decidir libremente sobre tu cuerpo: método de alivio para el dolor, acompañamiento, cesárea, tactos, entre otros.

Conocer todos los derechos que tienes a la hora de entrar a un parto.

Exigir un trato cordial y respetuoso por parte del personal médico. 

Recibir una comunicación eficaz y oportuna. 

Tomar decisiones propias sobre los procedimientos que se hagan en tu cuerpo.

Hablar de este tema es tan importante para nosotras porque está en juego nuestro cuerpo, nuestra decisión de elegir libremente, de recibir un buen trato en una de las etapas, que seguramente, muchas han esperado con ansias.  

“No grite”, “¿Cómo cuando lo estaba haciendo no gritaba así”, “nadie viene a ayudarla”, fueron algunas de las frases que recibió Zulay Henao durante su trabajo de parto, quién tampoco tenía conocimiento de este tema.

Así las cosas, tener claro que nadie absolutamente nadie tiene el derecho de reclamarte por las acciones o decisiones que tomes sobre tu vida mientras estás dando a luz es clave para que tu parto sea digno y feliz.

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