El oscuro mundo de la moda, la verdad detrás del ‘glamour’ en las pasarelas

Verdades duras, pero necesarias...

No todo lo que brilla es oro

El mundo del modelaje no es como lo pintan. De puertas para afuera todo se ve como un lugar donde abunda el “glamour” y el “coolness”, pero todo eso es un espejismo creado solo para los espectadores. De puertas para adentro es un mundo donde te vulneran de muchas formas, donde hay maltrato, envidia, lágrimas y mucha presión. Soy Maria Teresa Mora y estuve 15 años en la industria de la moda, hoy les voy a contar mis historias y las injusticias que vi durante todo este tiempo…

Por: Mate Mora 

Pero antes de llegar a ese circulo oscuro, les contaré cómo llegué yo ahí… El recorrido comienza gracias a una persona que estimo mucho, él me “descubrió” en un evento llamado ‘El Circulo de la Moda de Bogotá’. Yo solo tenía 17 años, acepté las condiciones y me presenté a la agencia para firmar un contrato. Pasados unos días me dieron unas cuantas clases de pasarela y realicé las primeras fotos para mi book. Fue difícil, pues al comienzo ningún diseñador gustaba de mí, decían que siempre tenía cara de mal genio, inclusive, mi manager me  pedía suavizar un poco más mi cara, a eso se le tenía que sumar que para cada casting tenía que ir vestida de cierta forma con la cual no me sentía identificada, maquillarme y alisarme el pelo.

Entre esos ires y venires presencié muchas cosas que no me llenaban del todo, ni laboralmente, ni personalmente. El bullying  que nos obligaban a realizarle a nuestros cuerpos era impresionante, a tal punto de que las chicas que tenían senos grandes, naturales, se veían obligadas a fajarlos para poder encajar en las ridículas medidas de los vestidos. Era frustrante ver cómo todas, de una u otra forma, nos sentiamos presionadas por modificar nuestro cuerpo y por moldearlo para que se acomodara a un número.

Pero todo empezó a empeorar… No olvidaré la vez en la que a la esposa de un político de Medellín se le ocurrió la “brillante” idea de hacer lo mismo que hacían en Europa con las modelos, medirles su porcentaje de grasa corporal para determinar si podían o no participar en  los desfiles. Así lo hicieron para Colombiamoda, el proceso era traumático, vi a muchas salir llorando de esa habitación, que parecía el purgatorio, malas miradas, desprecio, comentarios destructivos, y varios sueños acabados. Cuando me tocó pasar a mí, la sorpresa  fue aún peor, mi índice de grasa estaba por debajo de lo normal porque soy muy alta.

El mismo diseñador me decía que tenía que cuidar mi forma de comer porque había repetido desayuno…

Me sentaron en una mesa con algunos doctores y me dijeron que tenía que buscar la ayuda de un psicólogo, un psiquiatra y un nutricionista para tratar mi anorexia, no me dejaban hablar, no entendían que no estaba enferma, y que, el día anterior había hecho las fotos para la campaña de Colombiamoda de Hernán Zajar y el mismo diseñador me decía que tenía que cuidar mi forma de comer porque había repetido desayuno. Fui noticia de entretenimiento a nivel nacional era la modelo e imagen de Hernana Zajar, el diseñador más importante de Colombia en ese momento, y no podía participar de los desfiles por tener “problemas alimenticios”.  

 

Mi primer Colombiamoda lo hice con 18 años, no tuve muchos desfiles, en realidad fueron solo tres, y con esos tuve suficiente. Para muchos este evento de moda solo tenía 3 días pero para las modelos era el doble. Nosotras llegabamos mucho antes para hacer pruebas de vestuario las cuales podían extenderse hasta 18 horas y muchas veces nunca terminaban. Las jornadas eran extenuantes, aunque nos trataban “bien”, nos tenían cajitas de jugo y algunos sanduches en servilleta, el trabajo siempre se alargaba. Las pruebas de vestuario tardaban más de lo esperado, no nos respetaban los horarios de las comidas, no nos dejaban salir a almorzar bajo la premisa de “si te vas te quedas sin ropa”… Nos tocaba esperar hasta que ellos nos autorizaran comer, si tocaba pasar el día entero en blanco, solo podíamos agachar la cabeza y aceptar.

El gremio de la moda tiene muchos grises y uno de ellos es, como lo están leyendo, el trato tan paupérrimo que se les da a las modelos, horas sin poder comer, no tener jornadas laborales acordes, tratos inhumanos, no les importa pasar por encima del tiempo y trabajo de las personas, en ocasiones hacías ensayos del desfile al cual quedaste seleccionada y llegando el día te sacaban sin ninguna explicación, algunas chicas lloraban porque, al ser menores de edad, seguramente nunca habían sentido esa clase de rechazo.

Eso por el lado de los desfiles… ahora pasemos a la fotografía, hay algo que siempre estaba seguro, la hora de entrada a la sesión de fotos, pero nunca la hora de salida, podían ser jornadas de 12 horas. En mi caso, de esas cosas horribles que me obligaban a hacer, era que, en ocasiones, me pegaban mis orejas con Super Bonder, porque soy muy orejona, o cuando me ponían lentes de contacto para cambiar el color de mis ojos, o que la productora me dijera que estaba muy caderona porque en los pantalones que ella escogía para las fotos, todos ellos talla 6, no cabía mi culo talla 8, en fin…

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Cómo modelo muchas veces uno organizaba su sistema financiero basado en las ferias de moda de Colombia, por ejemplo con lo que antes era el Círculo de la Moda pagaba mis implementos de estudio y telas de gran parte del semestre -estudie diseño de moda, dato que casi todos desconocen-, así mismo con Colombiamoda me pagaba el primer semestre del año siguiente (sigan creyendo que a las modelos les pagan apenas terminan de desfilar jajajaja) y podría seguir dándoles más ejemplos. El punto es que las ferias de moda están en crisis, el día de hoy -miento hace rato sabía jajaja pero solo hasta hoy lo vi oficial- CaliExposhow no se va a realizar este año… Necesitamos salvavidas porque este barco se nos está hundiendo. FIN #tbt

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Esto se trata de fingir… En una de esas jornadas extenuantes me demayé antes de salir a desfilar, el día se había hecho tan largo que pasé más de 18 horas sin probar bocado. En ese entonces se me bajó la presión, no había paramedicos, pues ya era muy tarde, había más de dos mil personas esperando mi puesta en escena, yo no tenía fuerza, tenía miedo y mucha presión. Me trajeron un par de semillas de girasol para levantarme y agua con limón, eso, según los que nos manejaban, era suficiente para que saliera a pasarela a darlo todo. Era injusto, pues a los que trabajaban con nosotras en el área de pelo y  maquillaje sí los trataban bien. A ellos les tenían almuerzo, comida y refrigerio, a nosotras nos tocaba aguantarlo todo. Éramos modelos, solo teníamos que sonreír y seguir… como si no nos afectara nada.

¿Qué cara están haciendo hasta aquí? ¿Se sienten indignados? Aún no acabo. 

Esta anécdota que les voy a contar es para que les dé risa lo mezquinas que pueden llegar hacer algunas agencias de modelaje. Para que vean que no todo lo que brilla es oro. Una modelo estaba esperando su turno para la prueba de vestuario, salió una compañera, la saludó y le ofreció algo de comer, las dos modelos de la historia eran de agencias diferentes. Minutos después uno de los booker salió a discutir porque a la otra modelo le habían ofrecido comida, dejó claro que solo sus modelos tenían derecho a alimentarse y que nadie, excepto él, podía ofrecer alimentos. ¿Importaban las horas de trabajo? ¿Importaba el desfile? No, solo les importaba su bienestar.

Para todas las ferias de moda, sin importar en qué lugar de Colombia se realicen, llegan hombres y mujeres, en muchas ocasiones menores de edad, para probar su fortuna en el mundo del modelaje y encontrarse de frente con una rosca mal habida entre las agencias que hacen la producción de los desfiles… El golpe es duro, sobre todo cuando se dan cuenta que a nosotros no nos pagan viáticos y demás, cada uno tiene que sacar de su bolsillo el transporte, la alimentación y de paso buscar  quién lo recibe a uno en alguna casa para poder dormir y así no tener que gastar en estadía.

https://www.instagram.com/p/BpqDwrvBspU/

 

Nuestro cuerpo como objeto… Una vez estaba en una prueba de medidas, éramos varias modelos, pero solo a una la pusieron a caminar desnuda en la parte superior, solo le dieron un pantalón para la prueba. Yo sabía que esto no era normal y miré con desaprobación a la persona encargada de este asunto,  ella solo me abría los ojos y me hacía señas de “no te atrevas a decir nada”, yo entendía claramente qué era lo que estaba pasando, pero no pude ayudar.

Eso solo era una parte, la más grave y molesta era la de los medios de comunicación. Fotógrafos y camarógrafos que se metían sin permiso al backstage mientras nos estabamos cambiando con la excusa de “queremos entrevistar a los diseñadores”. Las modelos más veteranas se levantaban a pelear, nosotras pedíamos respeto, pero eran gritos invisibles.

Estas son algunas de las historias del lado feo del mundo del modelaje, del lado bonito, tengo que decir que me quedaron muchos amigos que se volvieron parte de mi familia, anécdotas y viajes… Y respecto a lo que todos se preguntarán ¿cuánto gana una modelo? No, no ganamos en dólares y millones, como muchos creen, déjenme decirles que, como a todo trabajador independiente, te pagan $400.000 a 90 días y en ocasiones la plata se pierde.

¿Quieren seguir creyendo que esta es la carrera del glamour y la felicidad? Si tienen alguna historia que contar y necesiten desahogarse, me pueden escribir en @Matemorasaa en Instagram

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