Cuando la realidad supera la ficción, historias de terror de una borrachera

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¿Recuerdas cuántas borracheras has tenido en tu vida? De seguro no, pero podemos asegurar que ha habido alguna que te marcó la vida para siempre, esa que le cuentas a tus amigas con cara de vergüenza y a la vez mucha risa y esa por la que dijiste “no vuelvo a tomar jamás”, y aunque no cumpliste, sí moderaste los tragos para que no se repitiera. Aunque varias de ellas han sido bastante vergonzosas la conclusión de todas es que fueron una historia de terror muy chistosa.

Ojalá una de estas no te haya pasado.

Como queremos alivianar las energías y que empieces el día, o lo termines, riendo como loca, aquí te vamos a dejar una exclusiva selección de historias de terror de borracheras que les pasaron a varias mujeres – unas valientes dieron su nombre, otras decidieron hacerlo de manera anónima- pero todas nos dejaron con una sola aclaración “el trago nos corrompe”.

Empecemos. (Métele música de suspenso)

María Paula y la toalla higiénica

Cuenta la historia María Paula con pelos – literal- y muchas señales:

“Estaba en (si quieres que tu bar aparezca aquí mándanos un mensaje y cuadramos una buena pauta) tomando con unas amigas para celebrar que por fin íbamos a acabar la universidad, yo estaba en mis días, eso no tiene nada que ver a la hora de salir de fiesta, pero esa noche fue una tragedia… Nos tomamos una pecera, una vaina hedionda que tenía ron, vodka y guaro con frutas de fondo y cinco pitillos, la copa era tan grande que podíamos ahogarnos en ella. Y ahí estaba yo, tomando como si no hubiera mañana… Todo iba bien hasta que el trago hizo efecto y prendida, como arbolito de navidad, me levanté al baño…”

Algunos minutos después

“Como estaba en mis días, me cambié de toalla, salí del baño caminando cual reina de belleza y todo iba bien hasta que empecé a sentir que me ardía mucho la vagina, caminaba y no podía abrir bien las piernas, me costaba sentarme, me costaba todo. No entendía qué pasaba, pero seguí tomando porque “al mal tiempo buena cara” … Luego de una hora de irritación decidí volver al baño, cuando me bajé la tanga, la toalla se quedó literalmente pegada en mí. En medio de los tragos me la puse al revés, el pegante lo tenía en los labios de mi entrepierna y la parte que debería protegerme estaba al aire. El dolor de quitarme ese pegante de la vagina fue insoportable, era una bola de pelos, pegajosa, pegotuda y llena de sangre. Ahí se me pasó la borrachera”

Sí, nosotras también quedamos impresionadas, para todo lo demás, no olviden que existe la copa menstrual.

July, la que se confundió de novio

Todo es posible en la villa de los vinos… así nos lo contó July:

“Estábamos yendo a una finca con todo el parche de la universidad, yo estaba feliz de la vida porque estaba estrenando novio, era la más enamorada, la más diva, la más entregada, no me cambiaba por nadie. En el camino nos bajamos dos botellas de vino (entre tres), disque “queríamos empezar con algo tranquilo”, cuando llegamos a Anapoima mis amigas y yo estábamos completamente ebrias, y en la mesa principal tirado con las piernas al aire estaba mi ex, ¿Quién lo había invitado? La respuesta aún está inconclusa, yo me armé de valor para tomar trago y seguí bebiendo como si no importara nada, besaba a mi novio como si fuera de mi propiedad entera y le bailaba bien pegadito para seducirlo a ver si la noche terminaba en la cama. Sí, hubo sexo, no sé si bueno o malo, no lo recuerdo, lo cierto es que me levanté con mi ex al lado, y una notificación en el celular de que mi nueva relación había acabado, no sé cómo terminé en los brazos del anterior, no sé el actual en dónde estaba o qué pensaba. No sé qué pasó, solo sé que el guayabo fue moral y físico.

Mejor decir “no” a fiestas con los ex…

Juana la bella durmiente

Hay cocteles que son una explosión de sabores y otros que son una bomba de tiempo… A Juana no solo la noqueó una mezcla de tragos, que lo cuente ella:

“Historia larga hecha corta… salí de rumba con un man al que le estaba cayendo hace rato, copa va, copa viene, besito por aquí, besito por allá, cuando ya estaba muy prendida saqué valor y le dije que nos fuéramos a su casa a terminar la fiesta. Yo quería sexo, una noche de sexo desenfrenado. Llegamos al lugar, un apartaestudio que tenía en la mitad de la sala una mesa enorme cuadrada, que de vez en cuando se convertía en tablero de ping pong. Dije “aquí fue”, me lancé en la mesa, me puse de espaldas para que él viniera por detrás a agarrarme, la escena era digna de una película porno, pero yo me apoyé tan fuerte que la mesa se vino hacía mí, partí varios utensilios de la vajilla, del susto me vomité encima y no sé por qué terminé durmiendo en el piso de la mesa. Mi film porno terminó en una película de terror de bajo presupuesto”

¿Y las crispetas?


Sí, hubo sexo, no sé si bueno o malo, no lo recuerdo, lo cierto es que me levanté con mi ex al lado, y una notificación en el celular de que mi nueva relación había acabado.


Camila, encontré mi pasión: las mujeres

Dicen que a los hombres se les moja la canoa ¿A las mujeres qué?  Camila:

“No puedo alargarme mucho, algunos dirán que siempre lo había querido hacer y me dejé llevar por los tragos, yo digo que el licor solo me dio la valentía… siempre quise estar con una chica, me gustaba la idea de tener sexo con alguien de mi mismo sexo, así que aproveché que había terminado con mi novio y me tomé un par (bueno muchos pares) de tequilas, me fui a un bar gay a probar suerte. Allá encontré a Juliana, solo puedo decir que sus dedos eran increíbles y que nunca había sentido un sexo oral tan rico, todo hasta aquí fue delicioso, pero luego ella me dijo “es tu turno” era mi momento de darle placer a ella y yo estaba acostumbrada a chupar vergas que vi su vagina y dije “¿Qué mierda hago aquí?” No supe cómo actuar, entre en pánico, me dieron nervios, saqué la lengua y cuando toqué su clítoris sentí nauseas, era el trago, la borrachera, el miedo, terminé la noche con mi cara en el sanitario y con un montón de disculpas, no la volví a ver, pero extraño su lengua”

Una noche de copas una noche loca…

¿Hasta aquí cómo te fue con la impresión o la risa? Estas son tan solo algunas de esas historias de terror que llegaron a nuestras manos y que ahora compartimos contigo, pero sabemos que hay más y peores ¿cuál es la tuya? Compártenosla en nuestras redes sociales, queremos saber más de ti.

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